Ritmo circadiano y melatonina: una clave fundamental para la salud

¿Qué es el Ritmo Circadiano?

El ritmo circadiano (RC) es conocido como “el reloj biológico”. Son ritmos biológicos intrínsecos de carácter periódico que se manifiestan con un intervalo de 24 horas y de cuyo estudio se ocupa la cronobiología. En el ser humano, el ritmo biológico más importante es el ciclo vigilia-sueño, que aparece con una periodicidad circadiana, es decir, cada 24 horas y su regulador principal se encuentra en los núcleos supraquiasmáticos (NSQ) del hipotálamo anterior. Este reloj interno se “pone en hora” a través de señales externas del entorno, de los cuales, el más potente es la exposición a la luz-oscuridad. La luz modula la síntesis de melatonina y ayuda a sincronizar el reloj interno y la alternancia natural día-noche.

¿Qué es la melatonina? 

La melatonina se produce en la glándula pineal, o epífisis y es conocida como la hormona del sueño u hormona de la oscuridad. La síntesis de melatonina en la glándula pineal y también está controlada por el núcleo supraquiasmático, que está sincronizado con el ciclo luz/oscuridad. La precursora de la melatonina es la 5-hidroxitriptofano (5-HTP), que a su vez es un aminoácido sintetizado del triptófano. El triptófano es un nutriente presente en varios alimentos como la banana, carnes, cereales, leguminosas, etc.

En palabras sencillas, durante la noche, la glándula pineal usa el 5-HTP como materia prima para producir melatonina e inducir al sueño, y al ser producida, se inhibe la producción de la noradrenalina (neurotransmisor de la acción).

La interrelación entre Ritmo Circadiano y Melatonina

Los niveles de melatonina se incrementan gradualmente tras el anochecer (19-21 h), con una concentración máxima a las 02-04h AM; luego disminuye lentamente durante la 2ª mitad de la noche, alcanzando el mínimo valor a las 07-08 h AM (60-70 pg/ml hasta 200 pg/ml en plasma y menos de una tercera parte en saliva). Esta variabilidad circadiana (cada 24 horas), se conserva incluso en situaciones de oscuridad absoluta y es independiente del momento en que transcurre el episodio mayor del sueño. En el ciclo vigilia-sueño, el incremento de melatonina endógena al final de la tarde “abre la puerta del sueño”, y esta somnolencia aparece después de un período de máxima alerta o “zona prohibida”.

Se ha observado que una de las principales funciones de la melatonina es su capacidad para resincronizar el ritmo circadiano en diferentes situaciones, desde el ciclo circadiano libre de control medioambiental hasta el trabajo por turnos pasando por el malestar que acompaña a los viajes transoceánicos. Además, su capacidad para resincronizar los ritmos circadianos parece ser responsable de la regulación que ejerce sobre los ciclos de sueño y vigilia.

La melatonina guarda relación con la maduración sexual de los humanos y actúa como marcador endócrino estacional para la reproducción de muchas especies estacionales. Posee, además, capacidad antioxidante: constituye un neutralizador directo de radicales libres y potencia el efecto de antioxidantes clásicos y de enzimas antioxidantes. Añádase su capacidad oncostática, puesta de manifiesto en modelos tumorales in vivo e in vitro, sobre todo en aquellos dependientes de hormonas; sin olvidar sus propiedades demostradas de adyuvante en diversas terapias antitumorales. En cuanto inmunomodulador, ejerce múltiples acciones sobre la morfología y funcionalidad de órganos primarios y secundarios del sistema inmunitario. En este dominio opera vía regulación de citoquinas.

Por último, la melatonina repercute en el aumento en la longevidad y en la calidad de vida, a través sobre todo de sus propiedades antioxidantes, oncostáticas e inmunomoduladoras.

Factores que afectan a la melatonina:

1. Luz: ya hemos comentado la potente influencia de la luz natural (diurna) en la secreción de melatonina, pero también la luz artificial puede modificar el patrón de producción de esta sustancia y afectar al sueño, porque reduce el tiempo de oscuridad y, por tanto, la duración del sueño nocturno. El momento de exposición a la luz es fundamental, porque la curva de melatonina es fase-dependiente de la luz; es decir, aplicada al final del día, consigue retrasar la fase de la melatonina, mientras que la exposición al final de la noche o inicio del día adelanta la fase de melatonina y el inicio del sueño.

El principal papel de la melatonina es informar al resto del cuerpo sobre la duración del día biológico, para organizar otras funciones internas que varían según la estación del año: reproducción, apetito, peso y sueño. Cuanto mayor es la duración de la noche (por ejemplo, en invierno), mayor es la duración del pico de melatonina, aunque los seres humanos están dotados de mecanismos adaptativos a los cambios estacionales.

2. Temperatura: la melatonina en humanos adultos está íntimamente relacionada con la temperatura corporal y con el ciclo vigilia-sueño, aunque la interconexión es más estrecha en el período perinatal. El pico de melatonina está relacionado estrechamente con el “valle” de la temperatura corporal, con la máxima fatiga y la mínima alerta.

3. Edad: los RC en humanos se desarrollan intraútero bajo el control de la melatonina materna al principio de la gestación y, después, están sometidos al control del desarrollo neurológico del NSQ. El ritmo vigilia-sueño aparece de forma consistente durante los primeros 6 meses de vida, incluyendo la hora a la que el sueño se inicia y acaba.

4. Patología: la existencia de una patología médica o psiquiátrica puede modificar el ritmo de secreción de melatonina. Así, suprimen el ritmo de melatonina lesiones de la glándula pineal, simpatectomía cervical en D2, cardiopatía, neuropatía diabética, síndrome de muerte súbita del lactante, depresión, tensión premenstrual. Por el contrario, incrementan la concentración de melatonina: cirrosis hepática (también retrasa el pico de melatonina) o fallo renal. El síndrome de Smith-Magenis produce un ritmo anormal de melatonina y el S. retraso de fase y el trastorno afectivo estacional provocan un retraso del pico de secreción de melatonina.

5. Fármacos: los ß-bloqueantes, los antiinflamatorios no esteroideos y el ácido acetilsalicílico disminuyen la melatonina; mientras que, algunos antidepresivos (fluvoxamina, desipramina), provocan una elevación de ésta.

La respuesta a tu salud puede estar en el Ritmo Circadiano

En la etapa evolutiva del hombre su supervivencia dependía de dos puntos importantes como: la actividad del sistema nervioso simpático y de la glándula suprarrenal; estos dos sistemas se encuentran relacionados en los procesos de estrés, estableciéndose ésta como una respuesta del organismo que surge por un estímulo físico o psíquico. 

El estrés es bueno y necesario para la supervivencia, pero muchas veces, por la incapacidad del cuerpo de soportar la presión, se genera los síndromes de estrés o sencillamente “distrés”. Las características del síndrome de estrés son: reacción de alarma aguda, fase de resistencia, fase de agotamiento que depende de los fenómenos de resistencia y persistencia del estímulo. La hormona adrenocorticotrópica (ACTH) pertenece a una familia de hormonas de estrés, cuya actividad en los ritmos circadianos desencadena la síntesis de cortisol, este permite la supervivencia en situaciones de estrés, al haber un desequilibrio en las producciones del cortisol, se genera una sobrecarga produciendo otros problemas como indigestión, dolores de cabezas y fatiga adrenal.

Conclusiones

La melatonina es necesaria para la vigilia. No solamente para dormir, sino para dormir bien pues es durante la fase nREM del sueño que muchos procesos fisiológicos son producidos. 

El Ritmo Circadiano es la respuesta corporal a la rutina de sueño y vigilia y se regula mediante la producción de melatonina, que a su vez, necesita de ciertos hábitos para estar en equilibrio.

Observar y respetar el ritmo circadiano es fundamental para la recuperación de la salud y obtener mejor calidad de vida.

Referencias:

  • Andreu, M. M., & Vicario, M. H. (2010). Hipersomnia. Somnolencia diurna excesiva y alteraciones del ritmo circadiano en pediatría. Pediatría integral, 720.
  • Guerrero, J. M., Carrillo-Vico, A., & Lardone, P. J. (2007). La melatonina. Investigación y ciencia, 373, 30-38.
  • Torres, J. S. S., Cerón, L. F. Z., Amézquita, C. A. N., & López, J. A. V. (2013). Ritmo circadiano: el reloj maestro. Alteraciones que comprometen el estado de sueño y vigilia en el área de la salud. Morfolia, 5(3).

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